La forma más segura de iluminar la casa durante un apagón es concentrar la luz donde hace falta: una lámpara LED estable en la estancia ocupada, un frontal para quien tenga que moverse con las manos libres y una linterna para dirigir el haz. Mantén las velas apagadas y no uses aparatos de combustión para conseguir luz o electricidad dentro de casa.

Si ya estás a oscuras, evita que varias personas empiecen a buscar por habitaciones distintas. Utiliza la luz más cercana —aunque al principio sea la del móvil— para reunir en un punto conocido las linternas, los frontales y sus pilas. Comprueba una luz antes de iniciar cualquier recorrido y avisa al resto de por dónde vas a pasar.

Reparte la luz por función, no por habitación

No hace falta reproducir la iluminación normal de toda la vivienda. El objetivo es ver en la zona que se está usando y poder recorrer los trayectos imprescindibles sin llevar una llama.

Lámpara LED: luz ambiental. Déjala sobre un mueble firme en el salón, la cocina o la estancia donde vaya a permanecer la familia. No la pongas en el suelo, en el borde de una mesa ni en medio del paso. Si solo hay una, ilumina la zona ocupada; las habitaciones vacías pueden quedarse a oscuras.

Frontal: movilidad y manos libres. Asígnalo a quien vaya a ayudar a otra persona, atender a un menor o trasladar objetos. Que deje las manos libres no elimina la necesidad de mirar antes el recorrido: escalones, alfombras desplazadas y puertas entreabiertas siguen estando ahí.

Linterna: haz dirigido. Resérvala para comprobar un pasillo, una escalera o localizar un objeto. Evita apuntar a los ojos de otra persona: unos segundos de deslumbramiento dificultan orientarse cuando el entorno ya está oscuro.

Para decidir dónde dejar cada luz:

  • Mantén la lámpara fija en la estancia ocupada.
  • Deja una linterna o frontal al alcance de quien tenga más dificultad para levantarse u orientarse.
  • Conserva otra luz junto al punto del kit, no enterrada al fondo de un cajón.
  • Mantén despejada la salida. Las llaves, el calzado y la luz portátil pueden quedar cerca, pero nunca invadiendo el recorrido.

Protecció Civil de la Generalitat recomienda que el kit sea fácilmente accesible, que toda la familia sepa dónde está y que se adapte a las necesidades de personas mayores, menores y personas con discapacidad. Esa accesibilidad importa más que repartir muchas luces.

Haz una ronda corta de pilas y recargas

Prueba lo que ya tienes antes de dar por hecho que falta material:

  1. Enciende cada luz por separado. Comprueba que responde el interruptor y que ofrece un nivel de luz útil.
  2. Mira qué pila necesita. Reúne los repuestos compatibles junto a la luz correspondiente; no fuerces una pila o un cargador que no coincida con las indicaciones del aparato.
  3. Revisa las luces recargables. Prioriza la que tenga carga para la zona común y deja otra para los desplazamientos si está disponible.
  4. Reserva el teléfono para comunicarse. La Generalitat incluye móvil, cargador y, si es posible, batería externa en el kit. Si ya hay una linterna dedicada, no mantengas encendida la del móvil como luz ambiental.
  5. Explica el reparto. Todas las personas presentes deben saber qué luz permanece fija, cuál puede moverse y dónde están las pilas.

No se puede prometer una autonomía genérica: cambia con el aparato, el nivel de brillo, el tipo de pila y su estado. Durante el corte, comprueba el funcionamiento real en vez de confiar en una cifra recordada o en una luz que lleva meses guardada.

Velas: mejor evitarlas

El Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid aconseja sustituir las velas tradicionales por luces LED o a pilas. Una vela no debería ser la primera alternativa ni una luz para caminar por casa; ASEM 112 desaconseja encenderla al levantarse de madrugada.

Si no queda ninguna alternativa eléctrica y aun así decides encender una, deben cumplirse todas estas condiciones a la vez:

  • colócala en un soporte estable y resistente al fuego;
  • deja al menos un metro respecto de cortinas, ropa de cama, papeles y cualquier otro objeto combustible;
  • mantenla fuera del alcance de menores y mascotas;
  • no la transportes de una habitación a otra;
  • no la dejes sin vigilancia;
  • apágala antes de salir de la habitación o irte a dormir.

Si el fuego alcanza otro objeto, deja de ocuparte de la iluminación. Avisa a quienes estén en la vivienda, sal al exterior y llama al 112. No utilices el ascensor.

Iluminar no es alimentar los electrodomésticos

Este plan trata de luces portátiles a pilas o recargables. No explica cómo mantener una nevera, una caldera u otros aparatos, ni cómo conectar un generador o una batería a la instalación de la vivienda. Esa es otra decisión, con riesgos y requisitos propios.

Para conseguir luz no enciendas dentro de casa un hornillo, un brasero, una barbacoa, un motor ni otro dispositivo de combustión. El monóxido de carbono es inodoro e incoloro: no puedes usar el olfato para saber si se está acumulando.

El Ministerio de Sanidad indica no utilizar dispositivos de combustión y exige que un generador se sitúe a más de cinco metros de puertas, ventanas o rejillas de ventilación. Un balcón o patio no cumple esa condición por el simple hecho de estar al aire libre; si no puedes respetar la separación, no lo uses allí. Tampoco dejes el motor del coche encendido dentro de un garaje anexo, ni siquiera con el portón abierto.

Antes de comprar: seis comprobaciones

  • He localizado todas las lámparas LED, linternas y frontales de casa.
  • He probado cada luz y sé qué pilas o cargador necesita.
  • Tengo una luz fija para la estancia ocupada y otra portátil para moverme.
  • La luz más fácil de usar está al alcance de quien pueda necesitar ayuda.
  • Toda la familia sabe dónde quedan el kit, las pilas y la salida despejada.
  • Las velas están fuera del plan normal y la alimentación de aparatos se tratará por separado.

Si estas seis casillas están resueltas, probablemente no necesitas comprar nada para superar un corte breve con iluminación básica. Si queda una carencia, ya puedes nombrarla con precisión —luz ambiental, manos libres o pilas compatibles— sin convertir el apagón en una compra mayor de lo necesario.