Prepara dos capas: una reserva doméstica con agua, comida y artículos voluminosos, y una mochila que puedas coger si las autoridades indican evacuar. El horizonte son 72 horas de autonomía básica. No hace falta comprarlo todo a la vez: empieza con lo que ya tienes y completa los huecos en varias compras normales.

La Unión Europea trabaja con un mínimo de 72 horas como objetivo de preparación de la población. Es un punto de partida para ordenar prioridades, no una promesa de que la luz, el agua o las comunicaciones vayan a volver al tercer día.

No es una sola mochila

Intentar meter tres días de agua, comida, ropa y material para toda la familia en una bolsa suele producir un bulto que nadie puede mover. Resulta más práctico separar:

  • Reserva en casa: la mayor parte del agua y la comida, higiene, recambios y artículos que ocupan o pesan más.
  • Mochila de salida: medicación, documentación, contactos, radio, linterna, una cantidad transportable de agua y comida, abrigo y necesidades personales inmediatas.

Esta separación sirve tanto para permanecer temporalmente en la vivienda como para salir. Un terremoto, una inundación o un corte prolongado pueden plantear decisiones distintas: tener una mochila lista no significa que debas marcharte. Durante el incidente, atiende los avisos oficiales y sigue las instrucciones de las autoridades.

Protección Civil recomienda hablar del plan antes: qué lugar de la vivienda es más seguro según el riesgo, por dónde se saldría, dónde os reuniréis y quién se encarga de cada persona, animal o bolsa. Haz esa conversación con el kit delante; así aparecen los huecos reales.

Lista básica para 72 horas

Agua

  • Agua potable para tres días, calculada para todas las personas y animales del hogar.
  • La mayor parte en la reserva doméstica y una cantidad que pueda transportarse en la mochila.
  • Recipientes cerrados que puedas rotar sin perder de vista su fecha.

Las fuentes españolas consultadas piden agua para tres días, pero no fijan un mismo número de litros para todos los hogares. Anota cuánta agua para beber y preparar alimentos utiliza la casa en un día normal y cubre tres días. Ajusta la reserva si hay calor, necesidades de salud o instrucciones locales específicas.

Comida

  • Alimentos no perecederos para tres días que la familia ya coma: conservas, frutos secos, barras u otras opciones compatibles con su dieta.
  • Preparaciones que no dependan de la nevera y, para la mochila, que puedan comerse sin cocinar.
  • Un abrelatas manual si algún envase lo necesita.
  • Comida y agua propias para animales; alimentación y utensilios específicos para bebés cuando corresponda.

No llenes la caja de alimentos desconocidos “para emergencias”. Si compras productos habituales, podrás consumir los más antiguos y reponerlos sin desperdicio.

Luz, información y carga

  • Una linterna que funcione y pilas de repuesto compatibles.
  • Una radio portátil a pilas o de carga manual.
  • Un silbato.
  • Una batería externa que ya hayas comprobado, con los cables de los móviles y ayudas técnicas que dependan de carga.

La radio es un respaldo para recibir información cuando la red eléctrica, los datos móviles o internet no están disponibles. Guarda junto a ella una nota sencilla con las emisoras y canales oficiales que se utilicen en tu zona.

Salud y primeros auxilios

  • Botiquín básico con apósitos, guantes y tijeras.
  • Medicación personal esencial y la información necesaria para continuar el tratamiento.
  • Recetas o documentación médica relevante.
  • Gafas, audífonos, pilas, cargadores u otras ayudas que la persona use a diario.

El botiquín común no sustituye la parte personal: dos hogares con el mismo número de personas pueden necesitar preparaciones muy distintas.

Documentos y contactos

  • Copias de DNI, NIE o pasaporte y tarjeta sanitaria.
  • Copias de pólizas y de la información médica importante.
  • Lista en papel con contactos familiares, sanitarios y de emergencia.
  • Llaves necesarias.
  • Una pequeña cantidad de efectivo en billetes pequeños.

Agrupa las copias en una funda cerrada. No hace falta llevar originales de todo ni información que no vaya a ser útil para identificar a la persona, explicar una necesidad o hacer una gestión urgente.

Higiene, abrigo y apoyo cotidiano

  • Papel higiénico, toallitas, higiene de manos y bolsas de basura.
  • Productos menstruales y de higiene personal.
  • Ropa de recambio adecuada a la estación, calzado práctico y una manta.
  • Cinta resistente, cuerda y una herramienta sencilla que sepas usar.

La lista termina cuando cubre las necesidades del hogar. Duplicar objetos “por si acaso” añade peso y hace más difícil encontrar lo importante.

Medicación y documentos: prepáralos con más cuidado

La medicación no se resuelve comprando un botiquín ya montado. Incluye el tratamiento prescrito de cada persona y acompáñalo de una lista actualizada. El Ministerio de Sanidad recomienda anotar el nombre del medicamento, la dosis y la pauta prescritas, para qué se toma, quién lo prescribió y las alergias conocidas.

Esa lista informa; no autoriza a cambiar una dosis ni una pauta. La cantidad que puedes reservar y las condiciones de conservación dependen del tratamiento. Si un medicamento necesita frío, un equipo concreto o una reposición controlada, acuerda el plan con el profesional sanitario o la farmacia antes de incorporarlo al kit.

Revisa también que los datos de contacto, documentos y recetas sigan vigentes. Una copia ilegible o una lista antigua ocupan espacio, pero no ayudan. Si varias personas adultas podrían coger la mochila, todas deben saber dónde está la funda sin tener que buscarla.

Cómo montarlo sin comprar por miedo

Hazlo en tres pasadas.

  1. Hoy, reúne lo que ya funciona. Localiza la linterna, comprueba la radio, junta cables, escribe contactos y haz inventario del botiquín. Anota lo que falta; no lo compres todavía.
  2. En la próxima compra habitual, añade consumibles. Incorpora agua y comida que ya consumís hasta cubrir tres días. Marca lo más antiguo para usarlo primero.
  3. Completa solo los huecos. Si no tienes ninguna forma de recibir información sin internet, busca una radio sencilla. Si falta una ayuda personal, resuélvela con quien la utiliza. Si la mochila pesa demasiado, quita duplicados antes de comprar otra más grande.

Puedes repartir el proceso durante varias semanas. Una botella añadida a una compra normal y una copia de documentos hecha en casa cuentan como preparación. El objetivo es tener un sistema mantenible, no terminar una lista en una tarde.

Adapta el kit a quien vive en casa

Si hay bebés o menores

Añade alimentación, pañales, higiene, ropa y cualquier artículo de consuelo que realmente usen. Una tarjeta con sus datos y contactos debe viajar con la persona adulta responsable. Reparte de antemano quién lleva al menor y quién coge la mochila.

Si alguien usa medicación o ayudas técnicas

Da prioridad al tratamiento, la lista médica, las gafas, audífonos, baterías, cargadores y elementos de movilidad. La persona que los usa debe poder acceder al material o indicar claramente dónde está.

Si hay animales

Prepara agua y comida para tres días, medicación, correa o transportín, bolsas de higiene y copia de la cartilla veterinaria. Comprueba que el animal entra en el transportín y que alguien puede moverlo junto con su propia carga.

Si el hogar tiene escaleras o poco espacio

Prueba el peso de la mochila en la ruta real de salida. Si una persona no puede bajarla sin ayuda, reparte el contenido o deja más artículos en la reserva doméstica. El agua para permanecer en casa no tiene que viajar toda en la espalda.

Si el clima o la dieta cambian el plan

Adapta ropa, protección frente al calor o el frío y alimentos a la estación y a las necesidades del hogar. Revisa los riesgos y planes de tu municipio o comunidad autónoma: una lista general no sustituye esa información local.

Dónde guardarlo y cuándo revisarlo

Elige un lugar accesible, conocido por quienes viven en casa y que no obligue a vaciar un armario para llegar al kit. La mochila debe poder cogerse al salir; la reserva de agua y comida puede ocupar otro espacio cercano y estable. Etiqueta ambos puntos con claridad.

Programa una revisión periódica y comprueba:

  • caducidades de comida, medicación y material sanitario;
  • estado del agua almacenada;
  • funcionamiento de linterna, radio y batería externa;
  • vigencia y legibilidad de documentos y contactos;
  • ropa adecuada a la estación;
  • cambios de tratamiento, dieta, movilidad, integrantes o animales del hogar.

Haz también una prueba sencilla: que otra persona encuentre la mochila, encienda la radio y localice la lista de contactos sin recibir indicaciones. Si no puede, el problema es de organización, no de equipamiento.

Cuando ocurra una emergencia, el kit ayuda a cubrir necesidades básicas; no decide la ruta, el momento de evacuar ni cuándo es seguro volver. Para eso prevalecen siempre los avisos de las autoridades.

Comprobación final en diez minutos

  • ¿Hay agua y comida habitual para todas las personas y animales durante tres días?
  • ¿La linterna y la radio funcionan ahora mismo?
  • ¿Están juntos los cables y las pilas correctas?
  • ¿La medicación personal tiene su lista actualizada y un plan de conservación?
  • ¿Las copias de documentos y los contactos se leen bien?
  • ¿Hay higiene, ropa y abrigo adecuados a la estación?
  • ¿La mochila puede transportarla de verdad quien tendría que llevarla?
  • ¿Todas las personas adultas conocen la ubicación?
  • ¿Habéis acordado responsabilidades y un punto de encuentro?
  • ¿Hay una fecha puesta para revisar el contenido?

Si varias respuestas son “no”, empieza por agua, medicación, información y luz. El resto puede completarse poco a poco. Prepararse no exige vaciar una tienda: exige saber qué necesita tu hogar, dónde está y quién se ocupa de ello.