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Si se ha ido la luz y la casa se está enfriando, la respuesta no es fabricar calor: es conservar el que queda. Elige una habitación pequeña, séllala, reúne allí a toda la casa y usa aislamiento pasivo (ropa en capas, mantas, sacos de dormir, algo que te separe del suelo). Las guías oficiales de emergencia plantean como objetivo realista mantener habitable una sola habitación, no la vivienda entera.

Y una regla que no admite excepciones ni matices caseros: ningún aparato de combustión pensado para el exterior entra en la vivienda, el garaje ni el sótano. Ni generador, ni barbacoa, ni hornillo de carbón o de gas de camping. Estos aparatos generan monóxido de carbono, que se acumula en espacios cerrados o parcialmente cerrados y puede matar antes de que nadie note nada raro.

Qué puede funcionar dentro de casa y qué no

La línea no separa “combustión sí” de “combustión no”. Separa los aparatos con evacuación al exterior y mantenimiento correcto de los aparatos diseñados para funcionar al aire libre y metidos dentro de una casa.

Sí, dentro de casa

  • Mantas adicionales, sacos de dormir y abrigos de invierno: las guías oficiales de emergencia los enumeran entre las fuentes de calor válidas durante un apagón, precisamente porque abrigan sin quemar nada.
  • Aislamiento del suelo bajo la zona de dormir (esterilla, cartón grueso, moqueta enrollada).
  • Calor corporal compartido: todos los ocupantes en la misma habitación.
  • Chimenea o estufa de leña conforme a normativa, con salida al exterior y bien mantenida, con leña seca. Protecció Civil de Catalunya añade dos condiciones que no son opcionales: nunca en una habitación completamente cerrada y nunca dormir con el aparato encendido si no tiene ventilación al exterior.

Nunca dentro de casa, el garaje ni el sótano

  • Generador portátil o cualquier motor de gasolina, ni siquiera con puertas y ventanas abiertas.
  • Barbacoa de carbón o de gas.
  • Brasero de carbón o de picón en una habitación cerrada.
  • Hornillos y estufas de camping pensados para uso al aire libre.
  • Los fuegos de la cocina de gas o el horno usados como calefacción. Además del monóxido de carbono, dejar la puerta del horno abierta añade riesgo de incendio por los materiales combustibles que hay en cualquier cocina.

Esta página no entra en calefactores catalíticos de gas ni en estufas de petróleo comercializados en España: no se ha revisado su marcado ni sus requisitos de ventilación con la profundidad que exigiría recomendarlos o descartarlos.

Por qué “ventilo un poco” no arregla nada

El gas no avisa. El monóxido de carbono es incoloro, inodoro, insípido y no irritante. Se produce por combustión incompleta de gas, madera, carbón o derivados del petróleo, y puede provocar enfermedad súbita y muerte al inhalarse (CDC; Protecció Civil, Generalitat de Catalunya). No hay olfato ni sentido común que sirvan de detector.

Abrir la ventana no elimina la acumulación. La ventilación natural no retira de forma fiable el monóxido acumulado por un aparato de combustión usado en interior; para eliminarlo hace falta ventilación forzada (CDC; City of Englewood). Una rendija abierta reduce el ritmo de acumulación, no lo cancela.

El generador tampoco vale “justo fuera de la ventana”. Las agencias oficiales estadounidenses (CDC, CPSC, Texas Department of Insurance) piden colocarlo en el exterior, a más de 20 pies —unos 6 metros— de la vivienda, puertas, ventanas y rejillas de ventilación, con el escape orientado lejos del edificio. No se ha localizado una distancia numérica equivalente en normativa o guía oficial española, así que trátala como recomendación internacional. Y la distancia sola no basta: el viento puede arrastrar el monóxido hacia dentro, y un generador en un garaje con la puerta abierta sigue siendo peligroso.

Los síntomas se confunden con otra cosa. Dolor de cabeza, mareo, debilidad, náuseas, vómitos, dolor torácico y confusión. El CDC y la CPSC advierten de que las personas dormidas o que han bebido alcohol pueden morir antes de presentar síntomas. Por eso dormir con una fuente de combustión encendida es el escenario más letal.

Qué se sabe y qué no en España. La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) estima una media de unas 125 muertes anuales por intoxicación por CO y entre 5.000 y 10.000 personas intoxicadas al año, con mayor frecuencia en invierno y asociadas a hornos, estufas de gas, calentadores y chimeneas en mal funcionamiento o en espacios mal ventilados. No existe una estadística estatal pública que aísle anualmente las muertes por monóxido, así que esas cifras son estimaciones atribuidas a su fuente, no un registro oficial. Un toxicólogo con casuística hospitalaria en Valladolid sitúa además los braseros en torno al 1,1 % de los casos que atiende, frente a alrededor del 70 % atribuido a calefacciones individuales. Es decir: no se puede afirmar que el brasero o el generador sean la causa mayoritaria de intoxicaciones en España. Lo que sí se puede afirmar es que son actos de gravedad muy alta y completamente evitables.

La habitación de refugio, en un vistazo

  1. Puerta cerrada con una toalla o un trapo enrollado bloqueando la rendija inferior.
  2. Ventana cubierta por la noche con una manta, un edredón o cortinas gruesas.
  3. Resto de habitaciones cerradas, junto con sus rejillas de ventilación.
  4. Zona de dormir separada del suelo: esterilla, cartón grueso o textil enrollado bajo los sacos.
  5. Todos los ocupantes juntos, en capas holgadas de ropa y con cabeza, manos y pies cubiertos.

Conservar calor rinde más que intentar generarlo

Una vivienda sin calefacción no se enfría de golpe: pierde calor por las ventanas, por las rendijas, por el volumen de aire que hay que mantener templado y por el suelo bajo el cuerpo. Cada una de esas vías se puede reducir sin electricidad y sin comprar nada. En cambio, cualquier intento de generar calor con un aparato improvisado introduce un riesgo que no se puede medir con los sentidos.

El objetivo tampoco es el que la gente se marca por defecto. Las guías estatales de preparación plantean mantener habitable al menos una habitación, bien ventilada, no la casa entera. Aceptar eso desde el primer momento cambia todas las decisiones siguientes: qué habitación, cuánta gente y qué material.

Cuánto frío es demasiado frío

Las directrices de vivienda y salud de la Organización Mundial de la Salud (2018) recomiendan una temperatura interior mínima de 18 °C en climas templados o fríos para proteger la salud de la población general durante la estación fría. No es un umbral de emergencia, sino una referencia: si tu casa se sostiene por encima, estás en terreno de incomodidad; si baja de forma sostenida, ya no. La OMS estima además en 38.200 las muertes anuales por exceso de mortalidad invernal atribuible a vivienda fría en once países europeos seleccionados, lo que justifica tratar el frío interior prolongado como un problema de salud y no solo como una molestia.

No hay dato español sobre cuántas horas tarda una vivienda tipo en bajar de esos 18 °C al perder la calefacción. Depende de la construcción, la zona climática y la temperatura exterior. Si quieres saberlo en tu caso, la única forma fiable es tener un termómetro en la habitación y mirar la evolución.

Montar la habitación de refugio

  1. Elige la habitación más pequeña que quepa a todos, preferiblemente interior o con menos superficie de ventana, y sin puertas al exterior.
  2. Cierra el resto de la casa. Las guías oficiales recomiendan cerrar puertas y rejillas de las habitaciones que no se usan: cada metro cúbico que dejas fuera del plan es calor que no tienes que conservar.
  3. Bloquea las corrientes bajo las puertas con toallas o trapos enrollados.
  4. Cubre o cierra las ventanas por la noche. Durante el día, si entra sol directo, deja que entre y vuelve a tapar al anochecer.
  5. Duerme todo el mundo en la misma habitación. Compartir el espacio es compartir calor corporal, y además permite vigilarse mutuamente.

Cómo vestirse y qué comer

Varias capas de ropa holgada aíslan mejor que una sola prenda gruesa, y hay que cubrir cabeza, manos y pies: es donde antes se pierde y se nota el frío. Una prenda apretada comprime el aire que hace de aislante y rinde peor de lo que parece.

Comer y beber ayuda a mantener el calor corporal. El alcohol no: acelera la pérdida de calor, además de enmascarar los síntomas de una intoxicación. La copa que “entra en calor” es exactamente el gesto contrario al que conviene.

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Como apoyo puntual para las horas más frías existen calentadores de manos desechables de activación por aire, que dan calor localizado sin llama ni electricidad.

Sobre estos calentadores no se han verificado de forma independiente su temperatura máxima ni su duración, así que trátalos como complemento de las capas de ropa y no como fuente de calor de la habitación. Sin advertencias del fabricante confirmadas, no los uses en contacto directo con la piel ni mientras duermes.

Aislarte del suelo no es opcional

El suelo se lleva calor por conducción durante toda la noche, y es la vía que más se olvida al improvisar. No es un detalle menor: los ensayos normalizados de sacos de dormir se hacen con el maniquí colocado sobre una esterilla aislante, de modo que el rendimiento que declara un fabricante ya presupone que tú tienes algo debajo. Sin esa capa, la temperatura efectiva será peor que la de la etiqueta.

Sirve una esterilla de camping, cartón grueso, una moqueta enrollada o varias mantas dobladas bajo el saco. Si prefieres tenerlo resuelto antes del invierno, un aislante plegable de espuma cumple exactamente esa función.

Encaja en el plan porque ataca la pérdida de calor hacia el suelo, funciona sin electricidad ni combustible y no introduce ninguna vía de intoxicación ni de quemadura. Dicho esto, no se ha localizado un valor R medido ni un ensayo independiente de este modelo concreto, así que no publicamos ninguna cifra de aislamiento ni de espesor; y aísla solo la superficie que cubre: las pérdidas por ventana y puerta siguen dependiendo de las medidas de sellado.

Cómo pasar la noche y cómo elegir el saco

Para dormir varias noches seguidas en una habitación sin calefacción, el saco de dormir es el elemento que más margen añade, porque calienta por aislamiento y no tiene ninguna vía de intoxicación por monóxido.

Es un saco de tipo momia para temporada fría, y encaja en el plan por lo que hace: mantiene abrigada a una persona dentro de la habitación sellada —que es el objetivo realista que fijan las guías de emergencia— y aporta ese calor por aislamiento pasivo, sin combustión y por tanto sin ninguna vía de monóxido de carbono. No publicamos aquí ninguna cifra de temperatura, relleno ni peso: no se ha verificado la ficha técnica del fabricante, y una cifra sin ensayo detrás no ayuda a decidir.

Lo que sí puedes aprender a leer es la etiqueta de cualquier saco que compares:

  • Tres valores, no uno. La norma ISO 23537-1, que sustituyó a la EN 13537, define mediante ensayo con maniquí térmico en cámara climática varios umbrales: comodidad, límite y extremo. El valor “extremo” es un umbral de supervivencia en el que cabe esperar sensación intensa de frío y riesgo de hipotermia. No es la temperatura a la que se duerme.
  • Compara por el valor de comodidad, que es el único que describe una noche tolerable, no la cifra más llamativa del envase.
  • Deja margen. Algunas guías especializadas recomiendan elegir un saco con temperatura de comodidad al menos 5 °C por debajo de la mínima esperada. Es un criterio orientativo de un tercero, no una norma: si calculas que tu habitación puede bajar hasta unos 10 °C, buscarías comodidad de 5 °C o inferior. Ese 10 °C es un ejemplo, no una medición de tu casa.
  • Desconfía de cifras sin ensayo. Aplicar la norma europea de clasificación térmica es voluntario: ninguna marca está legalmente obligada a hacerlo, así que un número en la caja sin referencia a un ensayo normalizado no significa gran cosa.
  • No traslades esas cifras a bebés y niños. La norma excluye expresamente los sacos infantiles y de bebé porque no existe un modelo de predicción validado para ellos.

Si tienes chimenea o estufa de leña

Un aparato con salida al exterior, conforme a normativa y bien mantenido, es otra cosa distinta de un brasero metido en el salón. Aun así, Protecció Civil de Catalunya es explícita: no dejar nunca un brasero o una estufa de leña o carbón en una habitación completamente cerrada, y no irse a dormir con un aparato encendido que no tenga ventilación al exterior. Si vas a usar la chimenea, mantén una entrada de aire y apágala antes de dormir.

La alarma de CO tiene que funcionar sin luz

Las agencias recomiendan instalar alarmas de monóxido alimentadas por pila o con respaldo de pila cerca de cada zona de dormitorios, y comprobar periódicamente su funcionamiento. En un apagón, un detector que dependa exclusivamente de la red no sirve de nada. Y tener detector no autoriza a asumir más riesgo: es una red de seguridad para un fallo inesperado, no un permiso para introducir una fuente de combustión de exterior. Cómo elegirlo y dónde colocarlo está desarrollado en detector de monóxido de carbono para casa.

Qué hacer ahora y qué preparar antes del próximo invierno

Ahora mismo, con el corte en marcha

  • Elige la habitación más pequeña y reúne allí a toda la casa.
  • Cierra puertas y rejillas de las habitaciones que no vas a usar.
  • Tapa la rendija bajo la puerta con una toalla y cubre las ventanas al anochecer.
  • Ponte varias capas holgadas y cubre cabeza, manos y pies.
  • Coloca algo aislante entre el cuerpo y el suelo antes de dormir.
  • Come y bebe con regularidad; evita el alcohol.
  • Comprueba que la alarma de monóxido funciona con pila.
  • No introduzcas ninguna fuente de combustión de exterior, ni siquiera con la ventana abierta.

Antes del próximo invierno

  • Decide de antemano cuál será la habitación de refugio y qué usarás para sellarla.
  • Guarda en un mismo sitio sacos de dormir, mantas gruesas y un aislante para el suelo.
  • Ten un termómetro de interior que no dependa de la red eléctrica.
  • Revisa las pilas de la alarma de monóxido y su fecha de caducidad.
  • Si tienes chimenea o estufa de leña, hazle el mantenimiento y ten leña seca.
  • Acuerda con la familia adónde iríais si la casa deja de ser habitable.

Cuándo este plan deja de servir

Sal de la habitación al aire libre y llama al 112 si aparecen dolor de cabeza, mareo, debilidad, náuseas, vómitos, dolor torácico o confusión en una o varias personas a la vez, especialmente si hay algún aparato de combustión encendido. No esperes a confirmar la causa y no vuelvas a entrar a ventilar. Las personas dormidas pueden morir antes de presentar síntomas.

Traslada a la familia a un espacio con calefacción si la temperatura interior sigue cayendo por debajo de la referencia de 18 °C que fija la OMS y no logras estabilizarla, o si en casa hay bebés, niños pequeños, personas mayores o personas con enfermedad cardiovascular o respiratoria. Este plan pasivo no calienta la vivienda: la mantiene tolerable en una habitación. No hay evidencia que permita fijar umbrales de temperatura distintos por edad ni por patología, y las cifras de las etiquetas de sacos de dormir no son aplicables a niños ni bebés. Ante la duda con una persona vulnerable, la decisión correcta es buscar un espacio con calefacción, no improvisar una fuente de calor.

Esta página prepara una situación; no sustituye a las instrucciones de emergencia de las autoridades locales ni a la llamada al 112.

Fuentes documentadas

  • Centers for Disease Control and Prevention (CDC). What to Do to Protect Yourself During a Power Outage — consultado el 24 de agosto de 2026. Monóxido de carbono y aparatos de combustión durante un apagón.
  • Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Portable Generator Safety (PDF) — consultado el 24 de agosto de 2026. Ubicación del generador y ventilación.
  • U.S. Consumer Product Safety Commission (CPSC). What to Know About Portable Generators (PDF, 2022) — consultado el 24 de agosto de 2026. Distancia mínima y síntomas de intoxicación.
  • Texas Department of Insurance. Using a generator? Stay safe from carbon monoxide — consultado el 24 de agosto de 2026. Efecto del viento y del garaje abierto.
  • Protecció Civil, Departament d’Interior, Generalitat de Catalunya. Evita las intoxicaciones con calderas, estufas, calentadores y chimeneas — consultado el 24 de agosto de 2026.
  • Organización Mundial de la Salud. WHO Housing and Health Guidelines (2018) — consultado el 24 de agosto de 2026. Temperatura interior mínima de 18 °C y exceso de mortalidad invernal.
  • FEMA / Ready.gov. Stay Safe and Warm (PDF) — consultado el 24 de agosto de 2026. Capas de ropa, sellado de puertas y alimentación.
  • Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), a través de Médicos y Pacientes (Organización Médica Colegial) — consultado el 24 de agosto de 2026. Estimación de muertes e intoxicaciones anuales por CO en España.
  • International Organization for Standardization. ISO 23537-1, con lecturas complementarias de Backpacking Light y Australian Hiker — consultado el 24 de agosto de 2026. Umbrales de comodidad, límite y extremo en sacos de dormir.

Sobre esta página

Redactada y verificada por Elena Vargas para Sobrevive.es. Las afirmaciones de riesgo proceden de guías institucionales citadas en el apartado anterior; las cifras españolas se atribuyen a la entidad que las estima, porque no existe una estadística estatal pública que aísle las muertes por monóxido de carbono.

No hemos ensayado ninguno de los productos mencionados ni disponemos de sus fichas técnicas verificadas, y por eso no se publica ninguna cifra de temperatura, valor R, duración ni temperatura superficial. Esta página no cubre el reconocimiento ni el manejo de la hipotermia, ni los calefactores catalíticos de gas y las estufas de petróleo: falta base documental suficiente y se tratarán por separado.

Última verificación de fuentes: 24 de agosto de 2026.

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