Dónde acaba tu comprobación y dónde empieza la del técnico

Antes de encender por primera vez esta temporada hay cuatro cosas que puedes verificar tú, sin herramientas y en unos minutos. Todo lo demás —el interior del circuito de humos, el análisis de combustión y el certificado que acredita el mantenimiento— corresponde a una empresa mantenedora habilitada.

Lo que puedes comprobar tú

  • Que las rejillas de ventilación de la estancia y del aparato están despejadas; no deben obstruirse nunca (Protección Civil de Cataluña).
  • Que no hay obstrucciones visibles en la salida de humos ni objetos apoyados contra el aparato.
  • Que no aparecen manchas oscuras, hollín ni decoloración alrededor del aparato o de sus conductos: son señal de alerta de mala evacuación de gases.
  • Que la llama es azul al arrancar. Una llama amarilla o naranja indica mala combustión.

Lo que corresponde a un profesional habilitado

  • La comprobación y limpieza, si procede, del circuito de humos de la caldera: figura entre las operaciones de mantenimiento preventivo del RITE, no entre las tareas domésticas.
  • El mantenimiento periódico del aparato por técnico autorizado.
  • La expedición del certificado de mantenimiento, que emite la empresa mantenedora habilitada.

Conviene tener claro que son dos cosas distintas: la inspección periódica de la instalación de gas y la revisión del aparato son trámites diferentes, con periodicidades y responsables diferentes. Y la responsabilidad de encargar el mantenimiento recae en el titular o usuario de la instalación térmica desde su recepción provisional: no en el instalador ni en la comunidad de vecinos.

Si alguna de las cuatro comprobaciones falla, la decisión es la misma: apaga el aparato y no vuelvas a encenderlo hasta que lo revise un profesional.

Por qué esta revisión importa

El monóxido de carbono es un gas incoloro, inodoro, insípido y no irritante que se produce cuando combustibles como el gas, la madera, el carbón o el petróleo no se queman completamente (Protección Civil, Generalitat de Catalunya). No hay forma de detectarlo con los sentidos, así que la prevención tiene que ser anterior al encendido.

Sobre la magnitud del problema en España, las cifras disponibles son estimaciones, no un recuento oficial:

  • Se estima que entre 5.000 y 10.000 personas sufren cada año una intoxicación por monóxido de carbono, con una media de unas 125 muertes anuales (estimación difundida por la Consejería de Sanidad de la Región de Murcia y atribuida también a la SEPAR).
  • Poner esas dos cifras en relación daría entre un 1,3 % y un 2,5 % de desenlaces mortales sobre los casos estimados. Es una derivación aritmética nuestra a partir de estimaciones, no una tasa oficial de letalidad, y no debe usarse como tal.
  • La propia fuente advierte de que la incidencia real es difícil de precisar: los signos y síntomas son inespecíficos y muchos casos pasan desapercibidos y sin diagnosticar.

El Programa de Toxicovigilancia impulsado por el Ministerio de Sanidad identifica el monóxido como causa relevante de intoxicaciones domésticas asociadas a dispositivos de combustión, y las intoxicaciones se concentran mayoritariamente en el hogar, con episodios documentados en los que hay varias víctimas del mismo grupo familiar. Es decir: afecta a la vez a quien maneja el aparato y a quien simplemente vive en la casa.

Sobre la causa, la directora de la Agencia de Protección Civil y Emergencias de Castilla y León señala la mala combustión de chimeneas, braseros, estufas o glorias en estancias mal ventiladas como principal origen, y sitúa el invierno como la estación con más casos registrados, asociados a la mala combustión de las calderas. Eso es exactamente lo que una comprobación previa al primer encendido puede reducir.

Qué se revisa, cada cuánto y quién lo hace

Inspección periódica de la instalación receptora de gas

  • Periodicidad: cada 5 años con carácter general en todo el territorio nacional. Fuentes del sector energético indican que en el País Vasco es cada 4 años por normativa autonómica; conviene confirmarlo con tu distribuidora o con tu comunidad autónoma.
  • Quién: la empresa distribuidora o una empresa habilitada, según el caso.
  • Documento: certificado de inspección, con resultado satisfactorio o no satisfactorio.
  • Nota útil: puede realizarse en cualquier momento del último año del ciclo, así que se puede adelantar al inicio de temporada en lugar de esperar el aviso. Para saber tu fecha límite, suma la periodicidad al año del último certificado.

Revisión y mantenimiento de la caldera

  • Periodicidad: según Repsol, cada 2 años en calderas de menos de 70 kW y anualmente por encima de 70 kW, con la excepción del País Vasco, donde indica periodicidad anual. La Junta de Castilla y León confirma el intervalo de 2 años para las operaciones de mantenimiento de instalaciones de gas de menos de 70 kW en viviendas.
  • Quién: empresa mantenedora habilitada.
  • Documento: certificado de mantenimiento, con la misma periodicidad que las operaciones; anual por encima de 70 kW. La Junta de Castilla y León indica que debe expedirse cuando la potencia nominal supera los 5 kW.

Comprobación y limpieza de conductos de humos y chimenea

  • Periodicidad: orientativa. Fuentes del sector interpretan que el RITE recomienda una comprobación y limpieza por temporada por debajo de 70 kW y dos por encima. No hemos verificado ese punto en el texto legal consolidado, así que aquí no lo presentamos como obligación afirmada.
  • Criterio práctico: la frecuencia debe ajustarse al grado de acumulación de depósitos de hollín, que depende del tipo de aparato, del combustible y de las horas de funcionamiento. Un uso intensivo exige más frecuencia que una chimenea de fin de semana.
  • Quién: deshollinador o empresa mantenedora habilitada.

Estos tres trámites no se sustituyen entre sí. Que haya pasado el inspector de gas no significa que la caldera esté mantenida, ni que el conducto esté limpio.

Lista de comprobación antes del primer encendido

Si el manual de uso y mantenimiento de tu aparato indica algo distinto, manda el manual: las instalaciones térmicas deben utilizarse conforme a esas instrucciones cuando existen.

Caldera de gas

  • Rejillas de ventilación de la estancia despejadas, sin muebles, cajas ni cinta tapándolas.
  • Sin manchas oscuras, hollín ni decoloración alrededor de la caldera ni de su conducto de evacuación.
  • Salida de humos al exterior sin obstrucciones visibles.
  • Al encender, llama azul y estable. Si la llama es amarilla o naranja, apaga y no vuelvas a encender hasta que lo revise el técnico.
  • Fecha del último certificado de mantenimiento localizada; si han pasado dos años o más, pide cita antes de usarla en serio.

Estufa de leña o de pellet y chimenea

  • Conducto revisado antes de la primera carga: tras meses sin uso puede haber nidos u otra suciedad acumulada, además de hollín.
  • Ventilación suficiente en la estancia que se va a calentar.
  • Sin depósitos abundantes en el interior del conducto. El hollín y la creosota son restos inflamables de la combustión: su acumulación favorece los incendios de chimenea y, al empeorar el tiro, también la emisión de monóxido. Si ves acumulación, deshollinado antes de encender.
  • Sin manchas de hollín ni humo alrededor de la puerta, el marco o la unión con el conducto.
  • Zona despejada de textiles, muebles y combustibles alrededor del aparato.

Brasero

  • Nunca en una habitación completamente cerrada.
  • Nunca encendido mientras se duerme si no hay ventilación hacia el exterior.
  • Ventilación garantizada durante todo el tiempo de uso, no solo al principio.
  • Nada de horno ni fogones de cocina como calefacción de sustitución si el sistema principal falla.

Un punto que falla no se compensa con otro que está bien: si el conducto está sucio, ninguna otra casilla marcada reduce el riesgo.

Las objeciones que suelen retrasar la revisión

«Ya tengo detector de monóxido»

Un detector homologado es una buena inversión, pero no previene el fallo: avisa cuando ya está ocurriendo. Según referencias del sector, un detector doméstico conforme a la norma EN 50291-1 debe alarmar en menos de 60 minutos a 300 ppm y en menos de 10 minutos a 1.000 ppm, y no debe activarse por debajo de 30 ppm. No hemos consultado la norma directamente, pero la lógica de esos umbrales es clara: el aparato salta cuando la concentración en la estancia ya es peligrosa. La revisión previa evita que se llegue a ese punto; el detector reduce la probabilidad de que esa situación termine mal.

Conviene añadir dos matices. En viviendas, la normativa española no establece con carácter general la obligación de instalar detector de monóxido, aunque se considera muy recomendable cuando hay calderas de combustión, chimeneas o estufas de leña. Y un detector de CO no sustituye a un detector de humo: son tecnologías distintas para riesgos distintos. Si vas a comprar uno, el criterio verificable mínimo es que declare conformidad con la norma UNE-EN 50291-1.

«Mi caldera funcionó bien el año pasado»

El problema no es el año pasado, son los meses de parada. Los conductos pueden obstruirse por nidos u otra suciedad acumulada durante el verano, y el hollín depositado empeora el tiro. Esa es la razón por la que la comprobación y limpieza, si procede, del circuito de humos de calderas aparece entre las operaciones de mantenimiento preventivo recogidas en la tabla 3.2 del RITE modificado por el Real Decreto 238/2013.

Hay además una consecuencia práctica que suele decidir la agenda: si no se realiza la inspección periódica obligatoria de gas, la distribuidora puede llegar a cortar el suministro. Se puede hacer en cualquier momento del último año del ciclo, así que adelantarla al principio de temporada evita quedarse sin calefacción en el peor momento.

«Puedo revisar yo mismo la chimenea»

Puedes —y debes— mirar. Ver si hay obstrucciones evidentes, si aparecen manchas o hollín alrededor del aparato y sus conductos, si las rejillas están despejadas y de qué color es la llama son comprobaciones de coste cero que un usuario hace perfectamente. Lo que no procede es intervenir dentro: el circuito de humos y el análisis de combustión son trabajo de empresa mantenedora habilitada, y el titular es el responsable de encargarlo.

Merece la pena saber por qué dos presupuestos pueden diferir tanto. En instalaciones de potencia útil nominal igual o menor a 70 kW sin manual de uso y mantenimiento, el mantenimiento se realiza según el criterio profesional de la empresa mantenedora, con las operaciones de la tabla 3.2 solo a título orientativo. Pide por escrito qué operaciones incluye la visita y guarda el certificado.

«El brasero siempre se ha usado así»

La costumbre no cambia la física. Protección Civil de Cataluña es explícita: no debe dejarse un aparato de combustión encendido durante el sueño si no tiene ventilación hacia el exterior, ni dejarse un brasero o una estufa de leña o carbón en una habitación completamente cerrada.

¿Es obligatorio deshollinar cada año?

Aquí las fuentes disponibles se contradicen y preferimos decirlo. Empresas deshollinadoras sostienen que la norma UNE 123001/2012, de aplicación vía RITE, fija una periodicidad mínima anual de limpieza de las salidas de humos con combustibles líquidos o sólidos. Un fabricante de chimeneas afirma lo contrario: que en España, a diferencia de otros países europeos, no existe una normativa que exija limpiar la chimenea al menos una vez al año, y que el RITE se limita a recomendar la comprobación por temporada.

Ambas partes tienen interés comercial en su lectura y ninguna fuente oficial que hayamos consultado zanja el punto. Lo que sí está anclado en el BOE es que la comprobación y limpieza, si procede, del circuito de humos figura entre las operaciones de mantenimiento preventivo del RITE. Y lo defendible en la práctica es que la periodicidad se ajuste al grado de acumulación de hollín. Trátalo como buena práctica que acuerdas con tu empresa mantenedora según el uso real del aparato, no como una obligación legal que alguien te pueda imponer con un dato cerrado.

Qué aparato revisar primero

No hay un reparto nacional fiable de casos por tipo de aparato, así que no vamos a dar porcentajes. Un especialista con treinta años de experiencia clínica en Valladolid señala que hoy los casos que atiende se deben más a calefacciones individuales que a braseros; es casuística de un servicio, sin método publicado, y no una estadística nacional. Protección Civil de Castilla y León, por su parte, cita chimeneas, braseros, estufas y glorias conjuntamente.

Lo que sí puede afirmarse es el factor común: mala combustión o ventilación insuficiente. Revisa todos los aparatos de combustión que vayas a usar, no solo el que te parezca más peligroso.

Si sospechas una intoxicación mientras el aparato está funcionando

Llama al 112. Los primeros síntomas de intoxicación por monóxido se parecen a los de enfermedades comunes —gripe, intoxicación alimentaria, cansancio— y no producen sensación de ahogo ni asfixia, así que es fácil confundirlos y quedarse dentro. Si varias personas de la casa se encuentran mal a la vez, o si mejoran al salir al exterior, sospecha.

Ante sospecha de intoxicación con una fuente de combustible vegetal, como un brasero o una estufa de leña, Emergencias 112 de Castilla y León indica sacar la fuente al exterior de la vivienda si es posible, y practicar RCP si alguna víctima no respira, hasta la llegada de los servicios de emergencia.

Estas indicaciones no sustituyen las instrucciones que te dé el 112 en la llamada, que siempre prevalecen.

Dónde colocar el detector de CO, si vas a instalar uno

Principios generales, con la advertencia de que el manual del detector que compres prevalece sobre cualquier cifra genérica:

  • En la misma estancia del aparato de combustión. Los locales con braseros o estufas de gas o de leña se citan entre los espacios donde procede la detección de CO en el ámbito doméstico conforme a UNE-EN 50291.
  • A altura intermedia, no pegado al techo: el monóxido tiene una densidad similar a la del aire (relación aproximada de 0,97), por lo que se distribuye por toda la estancia y no se acumula arriba como el humo. Este dato procede de una fuente del sector, no de la norma consultada directamente.
  • Un fabricante de detectores concreta una distancia del foco de calor de entre 1 y 3 metros y una altura aproximada de 1,5 a 1,7 metros. Son indicaciones de una marca concreta; contrasta con el manual de la tuya.
  • Sin obstrucciones delante: cortinas, muebles o estanterías.
  • No lo pongas en lugar del detector de humo. Son dispositivos distintos para riesgos distintos.

Preguntas frecuentes

¿Es obligatoria la revisión anual de la caldera en una vivienda? No con carácter general. Para calderas domésticas de menos de 70 kW, Repsol indica una periodicidad de 2 años y la Junta de Castilla y León confirma ese mismo intervalo bienal para las operaciones de mantenimiento de instalaciones de gas en viviendas. Por encima de 70 kW pasa a ser anual. Repsol señala además el País Vasco como excepción con periodicidad anual; no hemos localizado la normativa autonómica que lo respalde, así que consúltalo en tu comunidad.

¿Es obligatorio limpiar la chimenea cada año? No podemos afirmarlo. Las empresas deshollinadoras lo sostienen apoyándose en la UNE 123001/2012 y un fabricante de chimeneas lo niega expresamente. Ninguna fuente oficial consultada resuelve la discrepancia. Lo verificado en el BOE es que la comprobación y limpieza del circuito de humos forma parte del mantenimiento preventivo del RITE; la frecuencia razonable depende del uso.

¿Es obligatorio tener detector de monóxido en casa? En viviendas, la normativa española no establece una obligación general de instalarlo, aunque se considera muy recomendable cuando hay calderas de combustión, chimeneas o estufas de leña.

¿Qué pasa si no paso la inspección periódica de gas? La inspección es obligatoria con carácter general cada 5 años y, si no se realiza, la distribuidora puede llegar a cortar el suministro.

Qué hemos verificado y qué no

  • Verificado en fuente primaria: las operaciones de mantenimiento preventivo del RITE modificado por el Real Decreto 238/2013, publicadas en el BOE, incluida la comprobación y limpieza del circuito de humos; las recomendaciones de ventilación y uso de Protección Civil de la Generalitat de Catalunya; el protocolo de actuación de Emergencias 112 de Castilla y León; y las periodicidades de mantenimiento publicadas por la Junta de Castilla y León.
  • No consultado: el texto consolidado de la IT.3 del RITE en el BOE, por lo que la tabla y periodicidad aplicable a conductos de humos en instalaciones domésticas se cita solo como interpretación del sector.
  • No consultado: la norma UNE 123001, que es un documento de pago. Su carácter obligatorio y su periodicidad quedan sin confirmar.
  • No consultado: la norma UNE-EN 50291-1. Los umbrales de alarma citados proceden de una referencia del sector, y las distancias de colocación, de un fabricante concreto.
  • No localizado: normativa autonómica primaria que confirme la excepción del País Vasco, ni en la inspección de gas ni en la revisión de caldera.
  • No localizado: una serie estadística oficial y actual del Ministerio de Sanidad sobre intoxicaciones por CO por tipo de aparato y por mes. Por eso esta página no afirma que los casos se concentren en los primeros encendidos de temporada, aunque sea una idea extendida.
  • No verificado: si existen requisitos específicos de primer encendido para estufas de pellet —limpieza de intercambiador, sonda o sinfín— en fuente institucional o en manual de fabricante. Consulta el manual de tu modelo.
  • Base normativa citada con reserva: las fuentes del sector remiten al Real Decreto 984/2015 y a la ITC-ICG 07 del Real Decreto 919/2006 para la inspección periódica de gas; no hemos verificado ese texto legal en el BOE en esta investigación.

Fuentes documentadas

Institucionales

Sector, distribuidoras y prensa (pueden tener interés comercial en su interpretación)

Sobre esta guía

Javier Ruiz es responsable editorial de esta página. El criterio ha sido separar tres cosas que en internet aparecen mezcladas: lo que obliga la normativa, lo que interpretan las empresas del sector y lo que puede comprobar un usuario sin formación técnica.

Cuando la evidencia no permitía cerrar una pregunta —la periodicidad legal de limpieza de chimenea, la excepción del País Vasco, el reparto de casos por tipo de aparato— se ha dejado abierta con la fuente a la vista, en lugar de elegir la versión más cómoda. Las cifras de intoxicaciones se publican como estimaciones porque las propias fuentes reconocen subdiagnóstico.

Esta página tampoco compara modelos de detector: su trabajo es que llegues al primer encendido con la instalación revisada. La elección de dispositivo se trata en las guías enlazadas más abajo.

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